Sobre Épica baladí

Hechos legendarios relativos a las hazañas de héroes, eso es la Épica. Travesías sempiternas, amores que culminan en tragedia, duelos, fratricidios, guerra, honor mancillado y honor repuesto, caballeros laureados y quizá un toque de orgullo patriota… Exageración, en una palabra.

Con perspectiva, ¿no resulta Ulises un veterano de guerra, un poco trillado ya, envalentonado por las insignias del pecho, que simplemente las pasa canutas en el viaje de regreso a casa? Síndrome de Vietnam lo llamaríamos por aquí. El Cid se nos asemeja ahora a una vieja gloria cuya imagen todo el mundo quiere mancillar por unas pelas, y su Cantar vienen siendo sus idas y venidas para desmentir lo que dicen las malas lenguas.

Y eso por poner un par de ejemplos; lo que realmente nos ocupa es: ¿qué hace épica la Épica? Que estas “hazañas” —a veces, simples situaciones que les suceden a nuestros protagonistas— son importantes para quienes las viven. ¿Quiénes somos nosotros para negarle el título de héroe de a pie a cualquiera de los personajes que encontraremos en estas historias?

Aquí se tratarán sucesos reales vividos por el mismo autor o por personas que han tenido a bien contarle sus experiencias, así como pequeños artículos periodísticos o eventos históricos que han sido injustamente tachados de meras anécdotas. Lo cotidiano es la esencia de Épica baladí y debemos admitir que lo que consideramos cotidiano ha cambiado con el devenir de los siglos. Puede que no encontremos aquí justas y torneos, batallas y duelos de honor, pero es que eso no es necesario. Esto va de gente normal que te cruzas en el metro a diario: hay mañanas que la ves y mañanas que no, teniendo una epifanía sobre el sentido de la vida y olvidándola porque un idiota en bici casi lo atropella.

Es, a fin de cuentas, una pequeña ventana a situaciones del día a día que dan pie al asombro, a la catarsis o —y no menos importante— a la carcajada. Dejemos las epopeyas grandilocuentes a Homero. Si se quedan, lo que en este lugar leerán serán historias que a veces se gestan, de acuerdo a sus dimensiones, en un simple tique de la compra.

 

María Murube Ponce, editora.

 

— Cabecera “Three Little Birds” por @missvenenno