Cincuenta caballeros cruzados

EXT. CAMINO A MASYAF – DÍA

Es el Año de Nuestro Señor Jesucristo de 1191. Dos jinetes pasean sobre sus monturas sin prisas, disfrutando del paisaje sirio. Ambas visten de blanco y esconden sus rostros bajo una capucha para protegerse del sol y de miradas que puedan reconocerlas. NIZA, la más joven e inexperta de las dos, está visiblemente emocionada por estar allí. De vez en cuando se adelanta, da varias vueltas en círculo sin salir del camino y regresa al lado de su compañera. A MARYAM le divierte el comportamiento infantil de su protegida, aunque su carácter seco le impide demostrarlo. Sin embargo, no duda en aprovechar aquellos momentos de calma para sonsacarla.

MARYAM
Eres una deshonra para el credo, comportándote como si no cruzáramos territorio hostil. Ni que estuviéramos de vacaciones. Aunque, en realidad, es una buena táctica la tuya, si lo pienso bien. Si sigues cabalgando como una tarada el enemigo te tomará por eso, una loca, y pasará de nosotras.

NIZA
(feliz)
Me da igual. Esto es genial. Me encanta. De verdad. Me lo estoy pasando bomba y todavía no hemos hecho nada.

MARYAM
Cuando empecemos la misión de verdad se te van a quitar las tonterías. (Ríe con fuerza) Y entonces la que se lo va a pasar de maravilla voy a ser yo.

NIZA
Y yo también, vaya. Qué te crees.

NIZA desenvaina su espada y lanza un par de golpes al cielo azul intenso. El sonido del metal cortando el aire es tan emocionante como siempre ha imaginado. MARYAM se separa.

MARYAM
Ten cuidado con eso, que me vas a hacer daño. O te lo vas a hacer a ti.

NIZA
¿Me puedo herir a mí misma aquí?

MARYAM
No lo he investigado nunca pero, dados tus antecedentes de patosidad crónica, no lo descarto. De todas formas debes aprender a manejar bien la espada, así que ve acostumbrándote a llevarla en la mano. Pero, eso, ten cuidado. No queremos acabar tan pronto.

NIZA
Yo lo que sé es que estoy ansiosa por entrar en combate.

Vuelve a azuzar al caballo y se sale del camino, montaña arriba, para volver a bajar hondeando el hierro relampagueante por el sol.

NIZA
Me siento como si pudiera yo sola contra un ejército.

MARYAM
(Se detiene y señala con el dedo a lo lejos)
Pues ahí tienes tu oportunidad.

A cien metros más adelante se levanta un campamento de CABALLEROS CRUZADOS. Cincuenta unidades, armadas con mandobles y vestidas con grandes corazas y cascos con forma de cubo, permanecen en formación entre las tiendas. Escuchan con fervor las palabras latinas de su líder, probablemente algún noble de poca monta.

NIZA
¿Son hostiles?

MARYAM
Por las banderas diría que son neutros o algo así. Creo que no nos atacarán si tú no les provocas.

NIZA
Mejor entonces.

MARYAM
¿Qué te pasa? Creía que podías tú sola contra un ejército.

NIZA
Yo digo muchas cosas desde que me levanto hasta que me acuesto.

MARYAM
¿No te atreves?

NIZA
Es que, a ver, acabo de llegar aquí. No sé cómo funciona esto. Sólo sé desenvainar y dar estocadas. Todavía no me puedo defender ni contraatacar ni nada. No. Pasemos sin llamar la atención, anda.

MARYAM
Te doy mi coche si los matas a todos.

NIZA
Eso no va a pasar.

MARYAM
Claro, no los vas a matar.

NIZA
No, digo que no me lo vas a dar si los mato a todos.

MARYAM
(Extiende la mano)
Si los matas es tuyo.

NIZA se queda mirando la mano de su compañera durante un rato. Luego lleva la vista hasta el batallón de soldados: parecen peligrosos, tiarracos forjados en mil batallas, deseosos de derramar sangre en tierras sagradas.

NIZA
Vale.

MARYAM
¿Vale?

NIZA
Vale.
(Le estrecha la mano con fuerza)
Es una promesa. ¿La vas a cumplir?

MARYAM
Te doy mi palabra.

A NIZA no le hacen falta más garantías. Deja a su compañera atrás en la pequeña polvareda que ha levantado su carrera nerviosa y naif.

MARYAM la observa a lo lejos. Desde ahí la ve bien. No quiere acercarse. Ve como NIZA llega hasta el grupo y descabalga. Los CRUZADOS la miran extrañados. La novata camina hacia ellos con decisión, se arremanga y saca de nuevo su espada.

FUNDIDO EN NEGRO.

Suenan gritos, choque de espadas, carne lacerada, miembros amputados, salpicaduras de sangre, carreras, tropiezos, más gritos.

Silencio.

INT. SALÓN – NOCHE

10 minutos después. La pantalla del ordenador se refleja en las gafas de MIRIAM. Una gota se desliza por su sien. Ha sido un combate larguísimo, pero eso no es lo que causa sus sudores fríos. ISA aún tiene las manos doloridas sobre el teclado. Está completamente exhausta, pero sonríe con más intensidad que hacía un rato. Han dejado el videojuego en pausa, con la figura de blanco encapuchada rodeada de cinco decenas de cadáveres.

MIRIAM
Hm…

ISA
Oye, no me esperaba eso para nada, ¿eh? Joder. Qué tensión.

MIRIAM
Ya.

ISA
Ha habido un par de momentos en los que pensaba que me iban a matar. He visto La Muerte de cerca. ¡De muy cerca! Lo he pasado mal.

MIRIAM
Ya.

ISA
Pero ya ves.

MIRIAM
Ya veo. (Empieza a reír muy nerviosa). No pensaba para nada que fueras capaz de hacerlo. Era, tú sabes, imposible.

ISA
Oye, ni yo, ¿eh? En fin. Lo de tu coche.

MIRIAM
Mi coche.

ISA
Ahora es mío.

MIRIAM
Ahora es tuyo.

ISA
Joder, tengo un coche. Esto no se lo va a creer nadie.

MIRIAM
Yo misma no me lo creo.

ISA
¡Qué ilusión! No sé si me alegra más el premio o la hazaña en sí. Ha sido complicado, no te vayas a creer.

MIRIAM
¿No me vas a dar la oportunidad de recuperarlo con otra apuesta?

ISA
¿Cómo? ¿Que me apueste mi coche? ¿Me ves cara de imbécil?

 

 

MIRIAM perdió la propiedad moral de su coche en 2007.

A finales de 2016, ya mayor y tras incesantes y graves averías, el vehículo fue retirado de la circulación.

Durante todo ese tiempo las llaves estuvieron en posesión de MIRIAM; ISA se lo había prestado sin condiciones.

Para eso están las amigas.

 

Y cada vez que ISA cuenta la historia

hay más cruzados en el campamento.

 

FIN